Aún cuando los derechos humanos de la mujer han estado protegidos bajo el derecho turco desde los comienzos de la República, en realidad, se siente que la mayoría de las mujeres no saben que tienen derechos porque sus vidas están controladas por prácticas tradicionales acarreadas por los hombres. En áreas tales como divorcio, herencia y trabajo, muchas mujeres turcas experimentan discriminación y abuso.
El proyecto de la Mujer por los Derechos de la Mujer es de la creencia que la educación sobre derechos humanos entre mujeres les ayuda a reclamar sus derechos. El grupo concluyó que el programa educativo necesita sostenerse y promoverse de un modo más institucionalizado para que tenga un impacto más significativo en la vida de las mujeres. Como resultado, se ha ido a colaborar con el Gobierno para implementar la educación de derechos humanos a través de trabajadores sociales y centros comunitarios del Gobierno, y ahora se es capaz de proveer entrenamiento como facilitadores de grupo a 94 trabajadores sociales en 28 ciudades, y se ha involucrado a más de 1300 mujeres en el programa. La organización provee consulta y apoyo continuos a los trabajadores sociales entrenados mediante cartas, llamadas telefónicas y visitas al lugar.
Se han tomado una serie de pasos importantes que han sido esenciales para ganar el apoyo gubernamental en suplir los recursos de personal y centros comunitarios. El grupo investigó sobre como utilizar apropiadamente dichos centros gubernamentales y sus trabajadores sociales. La visión de centros comunitarios se basaba en un modo horizontal de administración –manejado y apoyado por la comunidad misma en lugar de modelos jerárquicos- que ha sido compatible y que ha hecho posible el programa de derechos humanos de la mujer en estos centros comunitarios.
La organización determinó que necesitarían el apoyo de altos niveles gubernamentales para llevar a cabo su programa. Se consideró que el Directorio General del departamento gubernamental de servicios sociales, el cual creó los centros comunitarios, sería un aliado potencial en implementar su programa piloto de educación. Se planeó reunir con el jefe del departamento para presentar una investigación extensa sobre la mujer y el Derecho, violaciones de derechos humanos contra la mujer, y el programa en desarrollo. El grupo obtuvo el apoyo del Directorio General del departamento de servicios sociales del gobierno para implementar el programa en toda su extensión, incluyendo un acuerdo en el cual los dieciséis módulos se enseñarían sin cambios. Se añadirían módulos adicionales que serían aceptados con el fin encargarse de problemas regionales identificados por las mismas mujeres, pero el núcleo del programa quedaría igual.
Con el fin de mantener el apoyo del Gobierno, el grupo proveyó al Directorio General con información detallada sobre abusos pertinentes a los derechos humanos y sobre el programa de educación sobre derechos de la mujer. Esto permite al Directorio General defender el acuerdo de ofrecer apoyo financiero gubernamental al programa, si se confrontase con opositores a la decisión.
En último lugar, el proyecto de la Mujer por los Derechos de la Mujer firmó un protocolo con los centros comunitarios gubernamentales para entrenar trabajadores sociales como facilitadores de grupo en el programa de derechos de la mujer. Los mismos trabajadores sociales participaron en programa de 16 módulos al mismo tiempo que recibieron entrenamiento de facilitación. Seguidamente implementaron el programa como facilitadores con un grupo de mujeres en su propia comunidad con el apoyo de El proyecto de la Mujer por los Derechos de la Mujer. Este proceso asegura que el personal en los centros mantienen la integridad del programa, pues entienden y pueden proveer el programa a otros.
Esta táctica puede proveer ideas y reflexiones en la utilización de los recursos gubernamentales para promover tareas de derechos humanos en una amplia variedad de esferas como la educación, la salud, y en poblaciones especiales o victimizadas, solo para nombrar unas pocas instancias. Al implementar esta táctica, es importante identificar aliados potenciales en el gobierno y tomar el tiempo para estudiar la agencia a contactar para conseguir fondos financieros. Otras consideraciones incluyen el riesgo que cambien las prioridades del gobierno, o que gente que apoya el programa se vaya, afectando así el apoyo futuro al programa.

